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sábado, 26 de noviembre de 2011

Desinformación y mediocridad

Este artículo va en suma del artículo anterior, pero como no quería dejar un artículo demasiado largo, y como son temas algo distintos lo haré separado.
En el artículo anterior hablé sobre los sueños de las personas, que les hacían "llegar lo más alto que se pueda". Es decir, triunfar dentro de mis límites.
Pero ¿Qué pasa cuando no sé lo que quiero? Está claro que querré "llegar lo más alto que se pueda", pero la sociedad me exige especializarme en algo concreto.
Nietzsche decía que la especialización es para los mediocres, para los de la clase más baja, y que los de las "castas" más elevadas saben cosas generalizadas. Esto no podría aplicarse a la situación dicha porque:
Hay varias formas de triunfar, una es saber mucho (como un científico) pero a costo de estar centrado en un nicho particular. Otra es simplemente "triunfar", "ser alguien". Y es que cuando no se sabe que hacer uno se termina apegando a los clichés, eso de aparecer en la tv, ser famoso, ser reconocido, etc. Pero hay muchas formas de ser reconocido, y para eso hay que especializarse; dado que para ser famoso hay que haber tenido algún logro, y para tener logros hay que terminar algo, y para eso hay que dedicarle tiempo, lo cual no se pude si uno se "bambolea" entre una cosa y otra.
En una sociedad actual, el que triunfa lo hace "en algo"; es decir, en su rubro. Nadie aparece triunfando en todos los rubros al mismo tiempo, siempre se parte de algo no muy grande y se termina expandiendo. Para lo cual hay que elegir un rubro.
Eso en una sociedad perfecta, ya que con la herencia a veces uno nace siendo más triunfador que la media (lo que con buena movilidad social se puede arreglar un poco -cosa que no hay mucha en Chile-).

Bueno, me entretuve demasiado en otras cosas. A lo que quiero llegar es que cuando uno no sabe qué elegir, uno se inclina por lo que sabe que resulta, y tiene los menores riesgos posibles. O bien por lo que hace la mayoría, daré dos ejemplos de ésto:
-Según mi clase de filosofía, los pioneros de paradigmas descubren un área y los colonos les preguntan ¿es seguro ir? y si así es, van.
-Se realizó un experimento en que mostraban 3 barras, y preguntaban cuál era la más grande (una de ellas era notoriamente más grande). Habían varias personas más (parte del equipo del experimento) que respondían a otra barra (todos),  por lo cual el encuestado respondía a la equivocada en un 70% de las veces.
El problema es que alguien que se deje llevar por la corriente, o alguien que prefiera el camino menos riesgoso tiene pocas o nulas posibilidades de ser triunfador, ya que para ser triunfador hay que hacer algo distinto a la mayoría.

Bueno. En mi carrera un problema que veo: Desinformación al entrar a la carrera, esto porque muy pocas personas estaban decididas verdaderamente a ser informáticos. Unos por moda, otros "por que la lleva", otros "porque les dijeron".
Muchos de ellos terminan saliendo de la carrera (por ello muy pocos terminan la carrera) o se terminan amoldando a la carrera. Ésto finalmente es lo que los vuelve mediocres en un futuro. El hecho de no decidirse lo vuelve a uno mediocre. Y para decidirse hay que estar informado. Lamentablemente la sociedad actual no te incita a elegir correctamente y muchas veces la gente elige por tí según lo que ve, lo que le provoca a uno flojera de decisión. Ésto es definitivamente lo que lo vuelve a uno mediocre.

jueves, 27 de octubre de 2011

Divagando sobre las clasificaciones

Hay un par de hechos innegables:
1.- somos seres grupales, y por lo tanto necesitamos sentirnos identificados con ideas comunes que nos identifiquen con nuestro grupo.
2.- Clasificamos las cosas, decimos que algo es "pequeño" o "grande", "apuesto" o "desagraciado", etc.
Así como estos hechos, nosotros mismos pertenecemos a ciertas clasificaciones, según nuestras ideas, las cuales son las que nos unen a otras personas.
De ahí el dicho "dime con quien andas y te diré quien eres". Ya que las personas con quienes nos juntamos demuestran muchos rasgos que nosotros adquirimos.
Así, cuando niños aprendemos de nuestros padres, porque nos identificamos con ellos. Luego cuando somos grandes, nos identificamos con nuestros amigos, con nuestra pareja, etc.
No podemos negar este hecho, somos seres clasificables. Pertenecemos a un grupo, y este grupo nos define, así como nosotros definimos a nuestro grupo; es una simbiosis (o así es idealmente).
Negar el hecho que pertenecemos a ciertas clasificaciones nos hace mentirosos, y ésta también es una clasificación.
No es sino conociendo las distintas clasificaciones que podemos formarnos una personalidad más "clasificable". Por lo tanto no es sino conociendo a distintas personas, culturas, y básicamente ideas, que es cómo nosotros nos hacemos clasificables a los demás.
Por ello es importante saber lo máximo que se pueda, para así llegar a formar parte de las mejores clasificaciones, las más razonables, y no las más "famosas". Básicamente no dejarnos llevar por la corriente.
Una persona que no es fácilmente clasificable probablemente es porque sabe mucho, y por lo tanto pertenece a clasificaciones que no conocemos.
Para saber mucho hay que informarse, y para informarse hay que (idóneamente), leer mucho. Como dice Friederich Nietzsche en uno de sus libros: "la especialidad en una sola cosa es para los mediocres". Así que es bueno saber de todo, ya que cuando conocemos una persona que no es fácilmente clasificable, nos interesa más. Cuando no podemos ponerle nombre a los gustos e ideas de la otra persona, es más interesante, y queremos conocerla más.
Los invito a ser más interesantes.

domingo, 9 de octubre de 2011

Sartre y la esperanza

Nunca entendí el cuento de pandora. Todos lo conocen, pero nadie nunca se ha preguntado con seriedad por qué la esperanza estaba al final, como que algo no cuadra.
No fue hasta que leí el libro "El anticristo" de Friederich Nietzsche que comprendí el verdadero significado. Luego busqué en Google y encontré un texto de Hesíodo en donde lo explica perfectamente; y es que los antiguos griegos creían que la esperanza era maligna, porque te cegaba de la realidad, te hacía ver una realidad errónea, una realidad utópica del mundo que era mentira; en resumidas cuentas, te engañaba.
Encontré genial ese punto de vista, y lo agregué a mis "puntos clave de mi filosofía".
Sin embargo no fue hasta que leí a Jean Paul Sartre y su espléndido libro "el existencialismo es un humanismo" (el cual es bastante corto, pero muy bueno) que lo asocié a una ética atea, como algo parte de un todo, un todo llamado "existencialismo".
Y es que Sartre toma la pérdida de la esperanza con tanta maestría que uno se inspira.
Bueno, veamos qué dice Sartre de la esperanza:
Primero, no se debe tener esperanza. Por qué, se preguntarán; pues porque la esperanza nos lleva al quietismo, a "esperar" acciones no hechas por nosotros, sino por "el entorno". El dice también que el no elegir también es una elección, y que por lo tanto también uno es responsable de aquella elección.
Como dice también que uno se define por sus acciones, y éstas definen la "bondad" de uno (en virtud de sus consecuencias), la esperanza debe ir siempre acompañada de acciones. Y no se debe confiar nunca en las probabilidades, sino que se debe confiar en las acciones de uno mismo.
De esta forma, Sartre dice que "hay que obrar sin esperanza", con lo cual no dice que no se deba pertenecer a ningún partido, ni ningún movimiento social, etc. Sino que hay que hacer las acciones sin ilusiones.
Personalmente opino que la esperanza sirve para mantener un pueblo en el quietismo, y así ser el que domina al pueblo. De esta manera los líderes no deberían tener esperanza. ¿Han visto que un líder diga "tengo esperanzas en que salga todo bien"? más bien, un buen líder diría "confío en lo que he hecho, confío en mis acciones, y confío en vuestras acciones".
Sartre se va en contra del comunismo ya que dice que no hay que tener esperanza en nadie más que en uno mismo, sin embargo yo diría que hay que confiar en hechos, y si uno, dados los hechos, sabe que el compañero obró bien, se debe confiar.  La diferencia es el tiempo, ya que se puede confiar en el pasado, mas no en el futuro, el cual depende sólo de nuestras acciones.